jueves, 26 de abril de 2012

Francisco Cervantes de Salazar




Fue uno de los primeros letrados que llegaron a la Nueva España en el Siglo XVI. Su vida estuvo vinculada a la Universidad de México, de la que fue rector. Escribió y publicó varias obras de tema indiano, o mexicano, por lo que es un autor indispensable para acercarnos a los primeros años de vida del Virreinato de la Nueva España.

Nacido en Toledo en una fecha no determinada, cercana a 1515, estudió en la Universidad de Salamanca en donde obtuvo el grado de bachiller. Dominaba el latín, en 1544 publicó la versión castellana de la Introducción a la sabiduría, de Juan Luis Vives.

Influenciado por el humanismo moralizante de Erasmo, Cervantes de Salazar publicó, en 1546, Obras…, que consta de unos tratados acerca de la ociosidad y de la dignidad del hombre. Uno de estos tratados lo dedicó al conquistador de México, Hernán Cortés. Antes de viajar al nuevo mundo era catedrático de la Universidad de Osuna.

Es posible que haya aceptado venir a México invitado por su primo Alonso de Villaseca, pues las autoridades virreinales buscaban catedráticos para la universidad que se iba a crear en la Nueva España.

Cervantes de Salazar arribó a Nueva España hacia el año de 1551 y -mientras se abría la universidad- se dedicó a la enseñanza de gramática en alguna escuela particular. En la ceremonia de inauguración de la Real y Pontificia Universidad de México –el 3 de junio de 1553- fue elegido para pronunciar una oración latina.

Se le adjudicó la cátedra de Retórica y además se inscribió como estudiante, obtuvo los títulos de licenciado y maestro en Artes y después se graduó como Doctor en Teología.

Alcanzó un gran prestigio en la comunidad intelectual de la ciudad de México y ocupó dos veces el puesto de rector de la Universidad. Hombre de amplios intereses, se ordenó sacerdote en 1554 y fue consultor del Santo Oficio.

En el año de 1558 el Ayuntamiento de la ciudad de México determinó pedir al rey el nombramiento de Cronista de la Nueva España para Cervantes de Salazar. Se le encargó escribir una historia de la Nueva España.

En 1554, en la imprenta de Juan Pablos, primer impresor de la Nueva España, publicó el libro Linguae latina exercitatio, que incluía diálogos de Juan Luis Vives junto con otros de su autoría. Escritos en latín, los diálogos de Cervantes tratan sobre la universidad y la vida en la ciudad de México. Fueron traducidos y publicados –con el título de México en 1554- en castellano por Joaquín García Icazbalceta en 1875.

Para el año de 1560 publicó Túmulo imperial, una prolija descripción de un monumento, construido un año antes, que honraba al emperador Carlos V con motivo de su muerte.

Su obra Crónica de la Nueva España, solicitada por el Ayuntamiento de México, fue enviada a España sin publicarse. Fue encontrada por Francisco del Paso y Troncoso y publicada en el año de 1914.

El mérito de Cervantes de Salazar consistió en que fue uno de los primeros que escribieron obras con un incipiente valor literario en la Nueva España, apenas treinta años después de haber sido consumada la conquista del imperio mexica. Son valiosas sus descripciones de la ciudad de México, y sus alrededores, en una época tan temprana.  

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