viernes, 30 de marzo de 2012

Manuel Gutiérrez Nájera, el Duque Job

Considerado como un romántico tardío o como el iniciador del modernismo hispanoamericano, Manuel Gutiérrez Nájera, poeta, ensayista, cuentista, cronista de la vida citadina, crítico de teatro y de literatura, es uno de los escritores representativos de la segunda mitad del siglo XIX en México. 


Semblanza biográfica

Nació el 22 de diciembre de 1859 en la ciudad de México. Su padre tenía relación con el teatro, por lo que desde pequeño entró en contacto con la vida teatral y con la literatura española del Siglo de Oro.

Comenzó a escribir desde muy joven y pronto manifestó su admiración por los escritores franceses más recientes. Incursionó en el periodismo, en la prensa llegó a plasmar sus ideales estéticos. Abogaba por una literatura cosmopolita, nutrida por las influencias europeas, pero sin deslindarse de las raíces americanas. En palabras de Justo Sierra, en sus últimos años logró amalgamar el espíritu francés y la forma española.

También tuvo alguna participación en la política, aunque no se ha escrito mucho acerca de sus convicciones. Se le considera un seguidor del proyecto porfirista de Paz, Orden y Progreso. Al momento de su muerte era diputado por el quinto distrito del Estado de México.

Su vida transcurrió entre el encumbramiento de Porfirio Díaz al poder y la época de la paz porfiriana, cuando el gobierno pretendía la modernización del país y la sociedad mexicana miraba con ojos admirados los logros de la civilización francesa.

En el año de 1888 contrajo matrimonio con Cecilia Maillefert, con quien tuvo dos hijas. A principios de 1895 enfermó y debió dejar su trabajo periodístico y su labor como diputado. Falleció -posiblemente de hemofilia- el 3 de febrero de ese año.


Una vida dedicada al periodismo

Según el escritor Rafael Pérez Gay, un día en la vida de Gutiérrez Nájera iniciaba en la iglesia, luego pasaba buena parte de la mañana en la calle observando el acontecer cotidiano, después partía hacia su oficina a escribir sus artículos y por la tarde o noche se reunía en el café con los amigos, asistía al teatro a reseñar alguna obra o se presentaba en algún evento social de la clase alta de la ciudad. 

Se cree que fue él quien comenzó a escribir la crónica periodística a la manera en que se hacía en los periódicos franceses. Recurrió a un buen número de seudónimos con los que firmaba sus columnas. Su seudónimo más popular fue el Duque Job, que tomó de una comedia francesa.

Se enfocaba a describir la vida cotidiana de la ciudad de México, su educada pluma resumía el espíritu de la época: festejaba la naciente burguesía y elogiaba los progresos industriales o los descubrimientos científicos.

Escribió en los periódicos más leídos, éstos eran, por lo regular, publicaciones subvencionadas por el gobierno, que fue una de las formas en que el régimen porfirista controló a la prensa.

En vida solamente publicó Cuentos frágiles, luego de su deceso sus apologistas -Justo Sierra y Amado Nervo, entre otros- comenzaron a recuperar su extensa obra que estaba esparcida en la prensa. Junto con Carlos Díaz Dufoo creó la Revista Azul (1894-1896), en la cual participaron muchos escritores hispanoamericanos.